Criopreservación
Proceso de conservación de células, tejidos o organismos a temperaturas extremadamente bajas, generalmente por debajo de -130 °C, para mantener su viabilidad y funcionalidad a largo plazo.
¿Qué es la criopreservación?
La criopreservación es una técnica utilizada para preservar células, tejidos, órganos o organismos vivos mediante el enfriamiento a temperaturas extremadamente bajas, típicamente por debajo de -130 °C, utilizando nitrógeno líquido. Este proceso detiene prácticamente todos los procesos metabólicos, evitando el deterioro celular y permitiendo el almacenamiento a largo plazo sin pérdida significativa de viabilidad.
¿Cómo funciona la criopreservación?
El proceso implica el uso de crioprotectores, como el dimetil sulfoxido (DMSO) o el etilenglicol, que previenen la formación de cristales de hielo dentro de las células durante el enfriamiento. El enfriamiento controlado es esencial para evitar daños por congelación. Una vez congelados, las muestras se almacenan en tanques de nitrógeno líquido a -196 °C, donde pueden permanecer viables durante años. La descongelación también debe realizarse con precisión para minimizar el daño térmico.
¿Dónde se aplica la criopreservación?
Es ampliamente utilizada en medicina regenerativa, fertilidad (criopreservación de embriones y espermatozoides), biobancos, investigación biomédica y biotecnología. En el ámbito industrial, se emplea para conservar cepas celulares, cultivos de células madre y productos biológicos sensibles. Las normas ISO, GHS y las directrices de la FDA y EMA regulan su implementación para garantizar seguridad y eficacia.
Conceptos relacionados
La criopreservación está estrechamente vinculada a la criobiología, el uso de crioprotectores, el control térmico y la gestión de cadenas de frío. También se relaciona con la calidad de los productos biológicos, la trazabilidad y la documentación de los procesos de almacenamiento, incluyendo el Certificado de Análisis (CoA) y el Informe de Seguridad del Producto (SDS).